jueves 24 de abril de 2008

Otras de Porto Alegre II

Durante toda la semana pasada este fue el grupo de estudio, psicólogos, antropólogos, educadores, psicoanalistas. Fue super interesanete y productivo.

En el museo de arte de Porto Alegre vi una exposición de grabados en piedras de rio. Impresionante el trabajo. Luego vino la lluvia y el afan. Yo estuve feliz debajo de las lluvia.



Quedan más fotos. Quiero guardar algunas para contar después otras historias. Después del foro del fin de semana, que por cierto resultó muy bien, dejé Porto Alegre. El martes llegué a Buenos Aires, todavía no me recuperó de la emoción (y creo que no lo haré). Ya les contaré.

Otras de Porto Alegre I

En el mercado público, un puesto de Yerba Mate. Tomo desde hace muchos años. En Porto Alegre aprendí a hacerlo de otra manera, de la forma y con el sabor brasilero, más suave que el argentino. Ahora alterno entre una y otra manera. Ese día comi con mi hermana en un rodizio, segundo piso, lo mejor fue la carne por supuesto.


Había llevado algunos tabacos para Buenos Aires. Ese día, entre las cervezas y el aire dando vueltas, encendí uno. Por supuesto no podía faltar la foto.


Unos churrasquitos (para nosotros serían pinchos) como a las 10 de la noche, saliendo de una jornada de estudio. Se perdieron mi foto comiendo...


El parque es uno de los lugares que más me gusta de Porto Alegre. Nunca queda mucho tiempo para ir. Esta ves quedaba de camino a la Universidad Federal, lugar del foro que tuvimos el fin de semana pasado. Los domingos hay un mercado de pulgas maravilloso

jueves 17 de abril de 2008

PRIMERAS FOTOS


PORTO ALEGRE

PORTO ALEGRE


AQUI COMI ANOCHE...



EL RIO GUAIBA


CON MI HERMANA QUE ESTUDIA AQUI


ESTUDIANDO CON ESTHER PILLAR GROSSI Y SARA PAIN 

domingo 13 de abril de 2008

Primeras noticias

Lo prometido es deuda. Aquí estoy. En Porto Alegre, en donde, por fortuna, empieza a bajar la temperatura. Mientras tanto el trabajo sube y el aprendizaje crece. Durante estos días he estado compartiendo con un grupo de estudio sobre alfabetización y procesos de aprendizaje, con una de las personas, investigadora y teórica, que admiro profundamente, además de mi anfitriona. Ahora la tengo a mi lado, hablando de lo profundo y lo sutil; de los sortilegios de la vida y de lo más simple de los días cotidianos.

El viernes estuve en una exposición de fragmentos del diario de Anna Frank y dibujos de niños y niñas que estuvieron en campos de concentración, me conmoví y me temblaba la piel y me miraban los ojos tristes pero esperanzados. Anoche vi una maravillosa puesta en escena de “Sueño de una noche de verano”, que por cierto me gusta mucho.
Con mas tiempo seguiré escribiendo y pondré algunas fotos.

martes 8 de abril de 2008

De viaje

Durante el próximo mes estaré de viaje, entre trabajo y sueños cumplidos, entre palabras al mediodía y largos silencios al atardecer. Voy dos semanas a Porto Alegre y otras dos a Buenos Aires. Si quieren que les confiese algo, estoy muy emocionado, como un niño cuando sabe que todavía puede volar.
Haré lo posible por estar presente... por leer y por escribir. Además prometo fotos e historias, con olor a tango y mate.

jueves 3 de abril de 2008

Retazos

La recuerdo a través de un tango que aterriza en mis manos a las seis de la tarde. El aire se mete por los huesos y no sale nunca más. “La tarde está muriendo detrás de la vidriera y pienso mientras tomo mi taza de café”. Miro el reloj, avanza lento. La pareja sentada cerca a la ventana ya no se mira. Por debajo de la mesa sus pies ya no se tocan. Están escapando y no se han dado cuenta.

“El viento de la tarde revuelve la cortina. La mano del recuerdo me aprieta el corazón. La pena del otoño agranda la neblina”. Afuera la lluvia los moja y los ahuyenta. Una mujer se levanta y cierra los ojos; los pasajeros
de la calle la ignoran. Aquí la recuerdo y todavía no hace frío. En la calle se escuchan los gritos. Adentro todos están sordos.

En la mesa de enfrente, un hombre respira despacio, se fuma un tabaco y cierra los ojos. Podría estarme recordando… si fuera mi padre. Su mirada yace en el fondo del vaso, sus pies se amarran a la silla como dos raíces que van a ser cortadas. La mujer de la esquina se confiesa, mueve los labios pero no habla. Alguien la mira.

“Cuando el suburbio dormita, bajo la lluvia o en noche serena, cruza como un alma en pena las tristes calles una viejecita”. Entra sin cuidado, con sus alas escondidas; están rotas y sucias y no le gusta que las vean. Ya no sabe como limpiarlas y tampoco cómo se llama. En mi espalda se estrellan cantos de grillos y otras voces pálidas tejidas con afán.

Pienso en ella, la invoco. Sus pasos aún no me recogen y ya tampoco tengo ganas de esperar. Miro para otro lado y dejo de pensar. La luz entra por las rendijas de la piel. En un rincón dos hombres trazan sus sueños con pinceles gruesos y dos cervezas. Todavía tienen tiempo.

La pareja de la ventana todavía no se mira. El hombre que podría ser mi padre se vuelve otro. La mujer de la calle está muerta. Aquella de las alas sucias se retira vencida. Los grillos siguen cantando aunque nadie los escucha. Los hombres del rincón piden otra cerveza; sus sueños son largos. La mujer que no habla tampoco mueve los labios. Y yo me quedo y ya no recuerdo.
* frases de los tangos Mi taza de café y A media noche

domingo 30 de marzo de 2008

PREMIO DARDO 2008


A Cinzia y Mª Ángeles les agradezco profundamente la entrega de este premio.
Ahora escribo mi lista de blogs a quienes considero debo hacer entrega del Dardo 2008, por cumplir con lo que se describe a continuación:

"La Entrega de Premios Dardo 2008 se abre paso entre un gran elenco de premios de reconocido prestigio en el mundo de la literatura, y con él reconoce los valores que cada blogger muestra cada día en su empeño por transmitir valores culturales, éticos, literarios, personales, etc.., todo lo que demuestra su creatividad a través de su pensamiento vivo que está y permanece en sus letras, en sus palabras rotas"

ilusionhada

las verdades que se asoman

Sandra Becerril

Conciencia personal

Ni contigo (...)

Las palabras son mis ojos

El diario de Veronika

Alejandrilandia

El arte de lo inútil

Dinora

Ojos de Café

Canto de espumas

Ficciones irrelevantes

Trazos de piel

De Bohemia

Por aquí se develan los corazones, se pone en juego la piel, se arman y desarman las palabras, acontecen amores y dolores delante y detrás de los espejos, se recorren laberintos, se devuelven las imágenes, se vive.
Por supuesto quedan muchos...

miércoles 26 de marzo de 2008

Cartas desde el olvido *

El teléfono sonó muy temprano, el día aún era una luz delgada en el horizonte. Nadie respondió y tampoco pudo volver a dormir. Debajo de las cobijas se armó un baile de manos y pies desordenados. La cueva oscura lo rechazaba, como ya lo habían hecho otros. Se resistía a abrir los ojos, como si ese acto desesperado le permitiera conservar la esperanza. Debajo de la almohada, apretado contra el colchón. La respiración agitada después de la lucha. El aire amargo entrando con prisa.

Esa mañana, sin falta, llegaría el correo con alguna noticia. La profecía de su fracaso lo tenía claro: no iba a ser buena, igual que las otras. Las cartas con el borde arrugado y la letra temblorosa. Sus ojos en el piso. Los giros y los giros. Su vida un círculo que no se cierra. Los giros. Y de nuevo. Las cobijas apretaban sus sueños, los retenían. No los dejaban salir. Se retorcía entre las sábanas buscando el silencio. Del otro lado de la ventana los gritos del mundo estaban en pie. No descansaban, no saciaban su sed ni con las lágrimas ni con la lluvia. No lo necesitaba, no lo soportaba. Bastaban sus recuerdos amarrados al borde la cama. Esos si eran insaciables.

Ya estaría por llegar la carta. Su perfume envasado en varias palabras afanadas y en muchos puntos y comas. Telegrafiaba sus emociones, les cortaba las alas casi antes de nacer. La carta pasando la calle, pisando la acera, rompiendo alguna flor del jardín. Y en el buzón. Y entonces eran él y la carta en una batalla que desde el comienzo ya estaba perdida. Pondría sus pies el suelo, bajaría las escaleras, buenos-días-vengo-por-mi-correo, volvería a subir, se sentaría mirando la calle, abriría despacio el sobre, contendría la respiración y leería con dificultad. Sólo entonces recordaría que había prometido no volver a leer sus cartas.

Los gritos pausados de la puerta del edificio lo devolvieron a la hora y al calor y a la- carta-que-ya-está-dentro-del-buzón. Las manijas. Los huesos. Los giros. La mañana que desapareció. Los giros. La ventana abierta. Todavía estoy aquí escondido y tengo calor.

* Gracias Celina