jueves, 28 de febrero de 2008

Es difícil poner en palabras las emociones cuando éstas son intensas y regresan una y otra vez. Tampoco es esa la intención. Sólo pienso en aquellos caminos que se vuelven más oscuros a medida que se avanza, a través de los olores y los presentimientos. Esos caminos que llevan al centro y que parecen no tener salida ni sentido. Esos pasillos que aguardan en silencio, sin respirar. Allí he estado y todavía no estoy de regreso, no por completo.
Mientras tanto las palabras se asoman y se devuelven; se preparan y se arrepienten. Entonces la única opción es mirar al espejo de frente, perder el miedo y saltar.
pd: no estoy muy convencido de lo que escribí. Simplemente quería hablar de mi silencio, que muy despacio empieza a abandonarme.

sábado, 9 de febrero de 2008

radiotbo.com/odyseo/espera


Estoy esperando. Cuando el sol termine de esconderse volveré a ser libre.

sábado, 2 de febrero de 2008

SERIE DE RAYUELAS No. 2

Osvaldo Pellegrini

1. De sus ojos no podría salir nunca más. Como la mirada de Medusa, los suyos lo habían convertido en piedra.

2. Lanzar la cáscara de mandarina hasta el número dos, justo en el centro, sin mirarla; que no sepa que me importa. Saltar con cuidado para no pisar línea. Respiración profunda y disimulada.

3. Perdí el camino de regreso. El ovillo se me escapó de las manos, está oscuro y siento que respira sobre mi espalda. Ella tampoco sabe dónde está.

4. Nos encontramos muy tarde, la noche ya caía sobre la piedra de los sacrificios. Las manos le huelen a mandarina y canela; me parece que esta vez no voy a poder olvidarla.


5. La vida se juega entre las líneas trazadas en el piso, como un rompecabezas imperfecto que nadie consigue armar. Las piezas nunca son iguales. Las líneas tampoco.

6. De tanto mirarla lo notó. No fue posible ocultarlo más. Las luces se escapaban entre las rendijas.

7. La fuerza del brazo coordinada con la inclinación de la muñeca. El lanzamiento hasta la casilla.
Los segundos previos a la caída, los pensamientos enloquecidos, las predicciones, las imágenes distorsionadas, el sabor dulce en los labios.

9. Cayó y el tiempo se detuvo.

10 Por fin me miró. Y en ese momento, como suspendido entre el tiempo y la memoria, recordé mi nombre.

Cielo: ¿Para qué si la estoy mirando?

Infierno: ¿Para qué si la estoy mirando?