jueves, 26 de julio de 2007
martes, 17 de julio de 2007
Confesiones
No estoy seguro de si me gusta o no lo que escribí, pero me parece un ejercicio interesante, recogiendo la invitación de Ximena, el de dibujarme con las palabras. Participo entonces en este meme, escribiendo 8 cosas acerca de mí que nadie o muy pocas personas conocen:
1. Últimamente me he vuelto un poco serio y un poco amargado también. Mi niño interior se ha estado escondiendo, se perdió y aún no encuentra el camino de regreso. He sido aplastado por la rutina en la que siempre juré que no iba a caer, me he incumplido las promesas, me he alejado de mi esencia, de mis caminos fundamentales y de mis historias; me he dejado ganar algunas batallas.
2. Me gusta volar, más allá de las máquinas y los aparatos. Me imagino como un albatros lejano y libre; se que algún momento perdí las alas pero no lo recuerdo. Aparece entonces Baudelaire: “Suelen, por divertirse, los mozos marineros cazar albatros, grandes pájaros de los mares que siguen lentamente, indolentes viajeros, el barco, que navega sobre abismos y azares. Apenas los arrojan allí sobre cubierta, príncipes del azul, torpes y avergonzados, el ala grande y blanca aflojan como muerta y la dejan, cual remos, caer a sus costados. ¡Que débil y que inútil ahora el viajero alado! El, antes tan hermoso, ¡que grotesco en el suelo! Con su pipa uno de ellos el pico le ha quemado, otro imita, renqueando, del inválido el vuelo. El poeta es igual... Allá arriba, en la altura, ¡qué importan flechas, rayos, tempestad desatada! Desterrado en el mundo, concluyó la aventura: ¡sus alas de gigante no le sirven de nada”.
3. La soledad me atrae profundamente, me seduce, se entromete entre las voces y las figuras. Me necesita tanto como algunas veces yo a ella. Me cuesta estar con otros, me siento agobiado, frágil y mudo, excepto por mi familia y muy contados amigos. Aunque incluso a veces también con ellos se convierte en una tentación.
4. Quiero tocar un saxofón desde un balcón en el piso 20 de un edificio del centro de Bogotá. Sentir el aire frío (muy frío) atacando mi cuerpo, la noche siempre entre mis ojos, la silueta de las montañas.
5. Me gusta leer a los otros desde lejos, observarlos con detenimiento, descubrirlos, interpretar los movimientos en su cuerpo, escuchar las conversaciones en el bus o en un café y luego completar las historias. Aclaración: nunca digo nada, no interpreto en público y me reservo, salvo algunas excepciones, cualquier comentario. Eso solo lo hago cuando asumo mi papel de terapeuta.
6. Tengo una obsesión, sin explicación todavía, con Buenos Aires, las calles que aún no he recorrido, los fantasmas que no conozco, los espejos en lo que no me he mirado, las letras, el tango, el mate.
7. Aunque por ahora me cuesta trabajo aceptarlo y asumirlo, debo reconocer que siento, y lo he visto actuar, una energía profunda, una conexión con mi interior y con lo esencial. Un don, una habilidad... no se ni como llamarlo; siento que tengo algo especial que quiere salir pero aún no lo dejo del todo, no se si es miedo o duda. Por ahora estoy trabajando sanación a través de las manos con mi familia y funciona.
8. Tengo muy claro lo que quiero hacer en mi vida, aunque todavía no lo estoy haciendo: dedicarme a escribir, dejar mi vida en las palabras, narrarme, inventarme; y tener una casa terapéutica llena de: gestalt para darse cuenta, danza como ritual mágico, meditación para vivir, laberintos para encontrarse, arte para liberarse, jardines zen para sanar, renacimientos para resolver y volver.
Aquí esta el ejercicio, sin terminar por supuesto. Y aquí esta también la invitación para ocho de ustedes que quieran apostarle a mirarse en el espejo.
miércoles, 11 de julio de 2007
"El primer paso es salir de la aparente apatía en que se encuentra. Moverse, conmoverse. El día que la tierra colombiana empiece a vomitar sus muertos, esto quizá pueda cambiar" José Saramago en Bogotá.